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En Genera nos interesa saber qué opinas sobre el abuso de poder y el ejercicio de nuestros derechos como ciudadanos en Chile. Deja tu comentario sobre alguna situación de abuso de poder que hayas o estés viviendo donde se vulneren tus derechos.

Fecha Voz ciudadana Comentarios
18/08/2010 Adqueri casa por Leasing. comentario (0)
18/08/2010 Abusos: las dos caras de la moneda comentario (0)
17/08/2010 Crédito Corfo Bancoestado no me deja vivir tranquila comentario (0)
24/06/2010 Postulaciones al Credito! comentario (0)
04/05/2010 Pago de imposiciones laborales comentario (0)
30/04/2010 Denuncia: Trabajadores encerrados con candado comentario (0)
28/04/2010 Nos exigen turnos sin contrato comentario (1)
19/04/2010 Medios de comunicación y derecho a la información comentario (0)
13/04/2010 EXPLOTACION LABORAL A EMPAQUES comentario (1)
03/04/2010 Nivel de estrés en el Metro comentario (1)
22/03/2010 Terremoto comentario (0)
22/01/2010 ¿Quién respeta la calidad de vida de los vecinos? comentario (2)
15/12/2009 Respeto a la vida y a los niños/as comentario (4)
25/11/2009 Falta de respeto y poco apoyo a la descapacidad auditiva. comentario (0)

 

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Abuso de poder: ¿De las expectativas a la resignación?
01 de Septiembre 2010
por: María Eugenia Díaz M.

El abuso de poder —entendido como uso ilegítimo del poder, en una relación desigual en la que se desconocen los derechos y la dignidad de la persona afectada— es cada vez más frecuente. Es la triste conclusión del segundo «Barómetro de abuso de poder en servicios básicos y trabajo» elaborado por Genera. Entre 2006 y 2009, el abuso de poder en general aumentó 10%. Más grave es la realidad de los servicios básicos. Allí, quienes declararon abusos crecieron de 35% (2006) a 48% (2009): cinco de cada diez personas han experimentado situaciones de abuso en salud, vivienda, educación y/o previsión. Y más allá del aumento, los datos indican una suerte de resignación. Si antes el abuso despertaba rabia e impotencia, hoy las personas sienten mucha más frustración que antes.
El camino para frenar los abusos es el ejercicio y resguardo de los derechos. Desde la recuperación de los derechos políticos en adelante hemos experimentado una ampliación de la efectividad de aquéllos. La cobertura educacional, de salud y otros ha instalado en la ciudadanía la certeza de ser depositaria de derechos inalienables. «Pingüinos», trabajadores, indígenas, ecologistas, hombres y mujeres que se manifestaron en favor de la píldora consiguieron lo que parecía imposible: romper las barreras informativas y la indiferencia, logrando instalar demandas que sintonizaron con un amplio sector de la ciudadanía, presionando a las instituciones públicas a realizar cambios profundos.
Pero cabe preguntarse, a riesgo de parecer amargos, ¿que se logró? La reforma educacional huele a un acuerdo político más que a una solución de fondo. La reforma laboral volvió a postergarse; dirigentes indígenas llevan decenas de días en huelga de hambre, porque son catalogados como terroristas; HidroAysén y Pascua Lama avanzan, a pesar de los informes técnicos silenciados; la píldora del día después encontró un resquicio vergonzoso que deposita en el criterio de los alcaldes la decisión... En fin, las demandas lograron instalarse, pero no traducirse en cambios concretos y plausibles.
Lo sucedido la semana pasada, con la decisión de la autoridad de detener el proyecto de termoeléctrica en Punta de Choros podría mirarse como un respiro a esta suerte de resignación frente al poder que no escucha. Pero mientras esta experiencia no sea permanente y sistemática, arriesgamos una y otra vez la democracia.
Creemos importante, pues, atender dos aspectos: hacer efectivos los mecanismos institucionales de denuncia, reclamo y acceso a la información, y enfrentar el abuso de poder, no aceptándolo como una consecuencia natural de dificultades estructurales de los servicios públicos.

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