Las organizaciones deben prepararse para cambiar de lugar en la sociedad chilena
Lorena Fries*
- ¿Cómo evalúas las formas actuales de contraloría social en Chile?
- Es un tema que empieza a estar en la agenda, pero aún no hay muchas organizaciones ejerciendo control social, y -si bien hay muchas formas de hacerlo - todavía están focalizadas en una sola cosa: informar a la ciudadanía más que presionar a quienes toman las decisiones. Alguien que se dedique a fiscalizar el proceso de toma de decisiones tiene que mirar a todos los ámbitos en que éstas se producen, y claramente es en los ámbitos del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Sin embargo, también hay que tener capacidad de tener propuestas, y –por lo menos en el ámbito legislativo- las propuestas tienen muchos ribetes técnicos, entonces se requiere una mayor especialización en ese campo.
- ¿A qué nivel de participación aspiran las organizaciones?
- Aspiramos a tener influencia sobre los tomadores de decisión, independientemente del partido que sean. En ese sentido, ya hemos logrado una inserción en el legislativo, que nos permite debatir y presentar propuestas transversalmente. Yo creo que debiera ser un objetivo para las organizaciones prepararse para cambiar de lugar en la sociedad chilena, y ponerse en un lugar de control y propuestas. De lo contrario, cada vez habrá menos posibilidades de encontrar un rol para llevar adelante.
- ¿Qué falta para avanzar?
- En el fondo, falta amenazar una poco más la función del poder, y para eso hay que tener canales por los cuales la sociedad civil pueda participar, y Chile todavía no los tiene. Prácticamente sólo existe el voto, y está muy asociado a lo que representa el Si y el No, y no a intereses concretos entre los miembros del parlamento. Creo que estamos en una sociedad post dictatorial, no democrática. La derecha invita a los empresarios a debatir en las comisiones, pero la Concertación no invita a las organizaciones expertas en esos temas. Entonces difícilmente se puede validar una sociedad civil que ni la propia Concertación legitima. Y hay un tema generacional, ya que parlamentarios más jóvenes han incorporado más participación en sus páginas web, por ejemplo. Pero todavía la demanda social es vista como un conflicto, y no como la manera en que avanzan las democracias. Todo lo que “desordene” es mirado con temor.
- ¿Cuáles son las dificultades y resistencias que encuentran en este proceso?
- El control social es un sistema que se ha creado sin supervisión de parte de la sociedad civil, y como tal, el que empiece a tener vuelo resulta amenazante para las autoridades. Además, podría llegar a ser el vínculo entre las autoridades y quienes les damos el mandato, por lo cual podría tener un efecto político concreto en relación a las elecciones. Y sin embargo aún no tiene un impacto, porque son muy pocas las ONGs que se dedican a la incidencia y el control social. Para que esté relevado su papel, se requiere que más organizaciones se dediquen al tema. Pero además, para efectuar control social tus cuentas deben ser públicas y transparentes. Lo mismo que se le está pidiendo al Estado. Y falta mucho en eso.
*Lorena Fries, Directora Humanas |