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La ausencia del respeto en la campaña política
En los últimos meses se habla de que el tono de campaña política no es positivo. Unos a otros, los candidatos se enrostran faltas de respeto, pero ¿Qué piensa la ciudadanía sobre esto?
Según nuestra última encuesta sobre política y respeto –agosto- la evaluación sobre el respeto entre los candidatos es muy negativa. En una escala de 1 a 7 el promedio es de 2,9. Consultados sobre los temas que han dominado las agendas de campaña, un 77% de los/as entrevistados/a cree que los candidatos se han dedicado a descalificarse entre ellos y sólo un 16% opina que se han concentrado en temas de crecimiento o de mayor igualdad.
Le pedimos a los encuestados que pusieran nota a los candidatos sobre el respeto que tienen con la ciudadanía: promediaron 2.9. En las cifras totales, las tres mayores faltas de respeto denunciadas son: los rayados de muros con mensajes de campaña (71%), hacer promesas que no se cumplen (67%) y la invasión de publicidad en los espacios públicos (62%).
Resulta decidor que para los sectores socioeconómicos más bajos los problemas más graves sean los rayados de muros y que para los sectores medios sean las falsas promesas. Al parecer en este campo las desigualdades también tiene su expresión, basta darse una vuelta por los barrios periféricos y luego por barrios más acomodados para ver el uso distinto que dan las campañas a los espacios públicos. En tanto los sectores medios son los más críticos frente al olvido de las promesas de campaña.
Más allá de los diversos análisis nos preocupa lo poco que se está aprovechando este periodo para madurar en cultura democrática. Entendemos que el espacio que ofrece una campaña presidencial o parlamentaria es privilegiado para el diálogo con la ciudadanía y para el despliegue de ideas y propuestas respecto de cómo evaluamos y visualizamos nuestro país.
En nuestros estudios hemos confirmado que el respeto en Chile es una conquista y que la mejor manera de ganarlo es practicándolo hacia los demás: un 89% de la opinión pública está de acuerdo con la afirmación “quien respeta es respetado”. Entonces, la invitación es tan urgente como evidente: para prestigiar la política sus actores deben practicar los valores que promulgan y dicen defender.
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