Octubre 2009
genera debate
Respeto y Campañas Políticas

"El respeto pasa por considerar que la ciudadanía es inteligente y no se la puede embaucar con ofertazos"*

*Antonio Delfau, S.J., teólogo, economista y sicólogo. Director de revista Mensaje.

Antonio Defaul¿Cómo evalúa la práctica del respeto en esta campaña presidencial?
Creo que las campañas tienen que ser confrontacionales en el sentido de las ideas y que los candidatos tienen que estar dispuestos a dar razón de sus actos no sólo presentes, sino pasados. Pero más importante es el respeto a la ciudadanía, y éste pasa por considerar que son personas inteligentes, con mayoría de edad y a las cuales no se puede tratar de embaucar con “ofertazos”, con voladores de luces, que tiene que haber una presentación consistente de los programas y la forma en que se van a financiar. En esta campaña ha faltado ir más a los temas de fondo, en qué se diferencian los candidatos… porque si están todos de acuerdo en que es importante la protección social, entonces cuáles son los matices.

¿Cuáles son los riesgos y consecuencias del irrespeto en la política?
Creo que el mayor riesgo es el desprestigio y el desinterés ciudadano en la política. Porque, por ejemplo, si sigo una cosa y mis partidarios dicen lo contrario en el Parlamento, entonces se produce mucho escepticismo y eso es muy grave, porque tenemos instituciones que son sólidas –si nos comparamos con otros países- y la democracia ha demostrado ser el mejor sistema para poder vivir en sociedad y por lo tanto hay que cuidarla. Porque en definitiva, la política es el modo realista de poder ir construyendo el bien común.

El rol de los partidos políticos en la construcción de estos valores hoy está en cuestión…
Así es, y la ciudadanía los califica como una de las instituciones menos confiables junto con el Parlamento y eso es alarmante, tiene que llamar a recapacitar a las personas que están en el servicio público. A muchos les puede parecer injusto porque el servicio público también significa mucho sacrificio, pero es la realidad. No se puede olvidar que el desprestigio de la política fue incentivado por muchos años y eso resuena en el inconciente colectivo, y si los políticos no están a la altura, con mayor razón.

¿Cómo se puede construir este respeto social, desde las políticas del Estado?
Creo que una cosa muy importante es la educación cívica, que ha estado bastante ausente de los planes de educación. El cariño y respeto a la patria, a sus instituciones, a la misma democracia y la institucionalidad. También pasa por una Constitución política en que nos reconozcamos todos, consensuada, donde todos los chilenos nos sintamos incluidos y reconozcamos nuestros valores. La educación, el mejoramiento de la institucionalidad, una nueva Constitución, mejorar el sistema electoral que desincentiva la participación, porque pareciera que mi voto no va a influir mayormente en cambios verdaderos en el país, y el fortalecimiento de la sociedad civil. Tiene que haber un fortalecimiento de la sociedad civil y de las organizaciones intermedias, porque también fueron sistemáticamente destruidas.

Se ve un estancamiento en estos temas en la sociedad chilena, mientras prosperamos económicamente. ¿Cuál es su evaluación y cuándo es el momento de abordarlos?
Creo que ha habido un estancamiento y es el momento de abordarlos. Una de las cosas que va a contribuir a mejorar la imagen de las instituciones son las leyes de Transparencia y la asignación de los puestos a través del Sistema de Alta Dirección Pública. Creo que también falta transparencia a nivel de los privados, y una institucionalidad donde reconozcamos que nuestros derechos deben ser respetados, pero a la vez tengamos claros nuestros deberes. Y ahí también importa la educación cívica, porque se ha puesto mucho el acento en los derechos –que está muy bien- pero falta acentuar los deberes ciudadanos, ya que como ciudadanos tenemos el deber de preocuparnos del futuro de nuestro país. Por eso soy partidario del voto obligatorio y la inscripción automática o facilitación de la inscripción, porque considero que uno tiene que hacerse cargo del país en el que vive.

Nuestra campaña también habla de clasismo y discriminación, ¿Cómo puede aportar la iglesia católica a esto?
El rol de la Iglesia en este campo es fundamental y tiene que ser cada día más activo al respecto. Una de las cosas más centrales de nuestra fe es que todos los seres humanos son iguales en dignidad, y por lo tanto, el clasismo, el racismo y las discriminaciones no pueden tener cabida. Cada ser humano es infinitamente valioso para Dios en su dignidad. Para eso la Iglesia tiene que hacer un trabajo interno, como todos.

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