EDITORIAL
¿Qué
ha pasado con la ciudadanía organizada en las zonas más
afectadas por la catástrofe del 27 F? ¿Cómo se juegan
los derechos y participación en las zonas que han debido
enfrentar la emergencia y los planes de reconstrucción?
Son algunas de las interrogantes que nos surgen luego
de 6 meses de ocurrido el terremoto que afectó a importantes
regiones del país. Luego del impacto de la destrucción,
la angustia por los saqueos y la emoción de la solidaridad
desplegada a nivel nacional, los efectos de esta catástrofe
han ido quedando rezagados para el resto del país en
medio de otros temas que copan la agenda pública.
Por
ello, es necesario conocer la opinión y experiencia de
actores presentes en las zonas afectadas. Porque además
de la solidaridad con los más afectados, como país nos
corresponde sacar lecciones, dialogar y asumir colectivamente
la realidad que ha desnudado el cataclismo del 27 F y
esto no pasa sólo por recuperar la infraestructura; también
implica avanzar en una cultura de derechos y responsabilidades
ciudadanas, en dar valor y espacio a la participación
de la comunidad organizada, en ocuparnos de construir
convivencia social.
María Eugenia Díaz M.
Directora Ejecutiva Genera |