Septiembre 2009
genera debate
Respeto en Chile

Respeto en Chile

La campaña Más Respeto cumple un mes buscando instalar una visión democrática del respeto a través de llamados contra la discriminación, el clasismo, la indolencia y el abuso, por una mejor convivencia.

respeto en chile

Están quienes entienden el respeto como un derecho que corresponde a todos por igual, y quienes lo entienden y viven como un privilegio que se gana o impone. Esta preocupante percepción, muy vinculada a la experiencia cotidiana, podría explicar por qué conductas de irrespeto se han naturalizado en Chile.

Por eso, creemos que con Más Respeto nos jugamos la calidad de nuestra democracia. “Desde las reglas del juego entre dos niños en una plaza hasta el compromiso que sostuvo un parlamentario con sus electores. Una sociedad sin cimientos sólidos de respeto está condenada a la intolerancia, la discriminación y la debacle”, opina Ignacio Franzani, periodista, sobre la campaña.

El desarrollo de una cultura del respeto en Chile no está libre de dificultades. “El respeto se construye en la alteridad, es decir, reconociéndose a sí mismo frente al otro y que a la vez la mirada te reconozca y no te estigmatice en tu diferencia. El problema es que como chilenos no tenemos muy claro quiénes somos ni quiénes queremos ser”, afirma la antropóloga Francisca Márquez.

Agrega que la base para llevar este discurso a la práctica requiere una política social de respeto, “con un Estado que trabaje en términos del reconocimiento de las habilidades y capacidades en el ejercicio ciudadano, por ejemplo, reconociendo la dinámica y manera de dialogar propia de cada entorno y la localidad en la toma de decisiones”.

campaña

Pero tan importante como la ampliación del poder ciudadano en decisiones locales, es proteger estos valores de la democracia con normas que los hagan exigibles. “Estimular esta cultura le corresponde al Estado. Si hubiera una ley que prohíba la discriminación y jueces que apliquen esta ley, la ciudadanía empezaría a cambiar”, apunta la Presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Cecilia Medina.

Sin embargo, la aprobación de la Ley que sanciona la discriminación en Chile y de la que crearía una Defensoría de las Personas se posterga año tras año, sin asegurar ni siquiera el voto de parlamentarios/as en las filas de la Concertación.

Consultados en el contexto de la campaña, los candidatos presidenciales destacaron la importancia del diálogo y la igualdad. “Tenemos que fomentar lo público, lo colectivo, nuestra democracia. La convivencia en nuestras escuelas, el cuidado de los espacios públicos en la convicción de que todos somos iguales y nos debemos respeto mutuo”, dijo a Genera el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei.

En cuanto a la discriminación, el candidato de la Coalición por el Cambio Sebastián Piñera, opina que “en muchos casos obedece a un desconocimiento de la realidad de los demás. Tenemos que acostumbrarnos a escuchar opiniones distintas y esforzarnos por aprehender lo que los demás nos tratan de decir”.

Para ello, la educación es clave, ya que hasta el momento la realidad de la escuela se impone al discurso, “Si la escuela no tiene mixtura social, no propicia el encuentro de los diferentes en sus aulas y no favorece – a partir de ello- una aceptación clara del otro como igual, pese a sus diferencias, su aporte a los valores democráticos como el respeto va a ser limitado”, opina Juan Eduardo García-Huidobro, Decano de la Facultad de Educación en Universidad Alberto Hurtado y miembro del Consejo Directivo de Genera.

“Se ha asumido que estos valores se adquieren automáticamente o se transmiten a través de la socialización familiar. No existe la educación cívica y además no tenemos una Constitución que nos interprete a todos, que nos identifique como país democrático”, opina Carlos Huneeus, abogado, director ejecutivo de la Corporación CERC.

Así las cosas, dar contenido y sustentabilidad a nuestra democracia poniendo en práctica sus valores, es una urgencia que implica a todos/as: autoridades nacionales y locales, educadores/as, actores políticos y a la ciudadanía en general. Todo un camino que, creemos, es urgente iniciar, promoviendo prácticas de reciprocidad, sanción a las conductas discriminatorias hacia todo tipo de minorías, y la existencia de una Defensoría de las Personas en Chile que promueva y garantice los derechos de todos y todas.

« volver a portada