“El trabajo hoy tiene que ver con un esquema de varón soltero o proveedor que ha desaparecido y es arcaico”¿Por qué se valora tan poco la organización laboral, el sindicalismo?
Hay mucho temor a organizarse, por miedo a represalias y porque las empresas valoran poco el rol de la organización laboral. Pero en nuestros estudios siempre encontramos que cuando hay organización, hay mejores condiciones de trabajo y las negociaciones se dan en mejor plano, porque los trabajadores/as están conscientes de que hay que resguardar el empleo y aportar en conjunto a un proyecto. Nuestros estudios muestran que donde se respeta el diálogo y el trabajo en equipo hay relaciones de mejor calidad, mejor producción, un ambiente beneficioso para la salud y más inclusión social, porque son parte de un proyecto.
Ha aumentado la participación de mujeres en sindicatos, ¿cuáles son sus potencialidades?
Si, y es muy positivo. Las mujeres están habituadas a negociar en todos los espacios, y esa capacidad también la ponen a nivel de la organización, es un gran potencial porque están siempre buscando cómo solucionar los problemas. Cuando las mujeres ingresan a cargos de liderazgo en los sindicatos, suelen ejercerlos con menos prejuicios, forman equipo, por lo que tienen una gran capacidad de fortalecer lo colectivo pero además proponer otros temas como la salud y el bienestar.
¿Qué opinas de la idea de flexibilizar el trabajo juvenil?
El gran problema de los jóvenes hoy es que entran y salen del trabajo, porque hay un abuso del contrato transitorio y una gran rotación, no se les integra a la formación y a la tradición de la empresa, lo que produce una gran frustración que finalmente resiente a la sociedad completa, porque los jóvenes no tienen ganas de trabajar en esas condiciones tan precarias, no encuentran sentido al trabajo que hacen.
En muchos sectores en Chile hay una pérdida de los oficios, para ahorrar en personal se usa lo que elegantemente llaman “poli funcionalidad”, por ejemplo, si un vendedor de cecinas en el supermercado también debe barrer o atender la verdura, se ve obligado a transgredir las normas de higiene de su tarea principal y eso es lesivo para la ética del trabajador/a. Se están perdiendo muchas virtudes del trabajo al no incorporar la idea de que todas las labores requieren de la creatividad del trabajador/a, del trabajo en equipo, de saber hacer el oficio y transmitirlo.
Pero hay otro problema serio en Chile, que tiene relación con la conciliación trabajo/ familia. La mirada del trabajo y el empleo como algo desligado de la reproducción social es una visión cortoplacista y discriminatoria, que va a repercutir en las generaciones actuales y en las que vienen. En Chile hay una baja tasa de natalidad no sólo porque las mujeres postergan la maternidad para hacer carrera profesional o no quieren tener muchos hijos; también los hombres no se atreven a ser padres si no tienen un trabajo que les dé cierta estabilidad, porque hoy a los hombres jóvenes de todos los sectores sociales les importa participar en la crianza de los hijos. Y todo esto se ve agravado por la intensificación del trabajo.
¿Qué consecuencias tiene la intensificación del trabajo?
Cuando las metas van en aumento y las empresas adaptan sus procesos disminuyendo personal, aumentando las tareas con la misma planta y eliminando las micropausas, se produce un desgaste de difícil recuperación y eso pone en riesgo la salud mental. El trabajo hoy tiene que ver con un esquema de varón soltero o proveedor que ha desaparecido y es arcaico. Es necesario tener más políticas de “parentalidad”, de conciliación trabajo-familia que involucren a empresas, Estado y sociedad civil en todas sus formas organizadas, porque la reproducción social es un problema de conjunto. ¿Qué sociedad queremos en el siglo veintiuno? Es una disputa que corresponde al sindicato poner en el centro del debate del trabajo decente y como problema de hombres y mujeres. Muchas veces se piensa que las empresas no tienen que ver con esto. Los campos del trabajo y familia deben mirarse en conjunto, porque aunque la empresa diga “deje sus problemas afuera” el trabajo invade el tiempo de la familia y viceversa.
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