“Posponer demandas para estabilizar la democracia, pasó a ser un dogma”¿Porqué hay tantos pendientes en materia de derechos laborales?
En un primer periodo con el gobierno de Patricio Aylwin había un pacto social que implicaba tener que posponer muchas demandas para estabilizar la democracia, pero eso pasó a ser una suerte de dogma que se instaló y se prolongó. Los gobiernos de la Concertación se concentraron en resolver problemas de justicia social orientados más bien a la exclusión, pero en el ámbito de la relación laboral, donde se generan los recursos, siento que el modelo del país necesitaba un nuevo pacto del cual no se hicieron cargo.
¿Crees necesario fortalecer la Dirección del Trabajo y la institucionalidad en derechos laborales?
La Dirección del Trabajo ha jugado un rol muy importante en Chile considerando que tenemos un sindicalismo muy débil. Pero no puede ser que la única posibilidad de resguardo de los derechos sea una institucionalidad del Estado, porque éste nunca va a tener la capacidad para poder fiscalizar el cumplimiento de los derechos en todos los espacios donde se produce una relación laboral. Es necesaria una política estatal que exprese la importancia del actor - trabajador con su organización para poder avanzar en cualquier sociedad, fortaleciendo el mundo sindical, que cumple un importante rol fiscalizador. En un país donde quieres enfrentar inequidades y déficit de la democracia, no puedes hablar de diálogo social si no dotas al más débil de los instrumentos necesarios para sentarse en una mesa.
Y hoy tenemos una muy baja tasa de sindicalización… ¿hay poco convencimiento de la validez del sindicato?
- Hay políticas institucionales que establecer, pero también el movimiento sindical tiene que hacer un esfuerzo muy fuerte para lograr unificar los sectores. Por ejemplo hoy en Alemania, en todo el país hay ocho sindicatos. En esa debilidad aporta mucho la propia estructuración del mercado laboral, en que los procesos productivos se fragmentaron y hoy un 80% del trabajo lo proveen las Pymes y un 20% en general está en manos de multinacionales. Es ahí donde se produce la inequidad porque más que empresas, lo que tenemos son “negocios”.
¿Por qué los sindicatos no entran en grandes temas que también tienen relación con la calidad del empleo, como por ejemplo la Asamblea Constituyente?
Hemos trabajado mucho en una reforma que tiene que ver con la generación de un sindicalismo socio político, capaz de intervenir en la política pero desde lo social y lo laboral. Por supuesto entendemos, a partir del análisis de la realidad laboral, que hoy efectivamente la Constitución es una camisa de fuerza para muchos derechos laborales. Pero una cosa es la ciudadanía y otro el sindicalismo, un movimiento de trabajadores. Lo que necesitamos es más conciencia de los trabajadores/as para que puedan entender porqué la CUT plantea la necesidad de una nueva Constitución. Es un proceso. Creo que en Chile tenemos un sindicalismo muy acertado en lo político y laboral desde su cúpula, pero con una falta de concientización hacia abajo, por cómo está conformado el sistema productivo. Y esa es hoy la tarea del sindicalismo, independiente del color político del Gobierno de turno.
Respecto de la ampliación del post natal, ¿Cuál es la posición de ustedes?
Nosotros creemos que con el postnatal extendido habría un problema grave en la empleabilidad de las mujeres. Actualmente el post natal beneficia al trabajo protegido, y cerca de 70% de las mujeres está fuera de eso. Están legislando para un sector muy pequeño. Si quieres incorporar al conjunto de las mujeres a estos derechos, tienes que buscar medidas que no rigidicen el acceso de las mujeres al mercado laboral. ¿Cómo vas a defender trabajadoras que tienen que estar ocho meses fuera del mercado laboral? Las únicas que van a salir más dañadas son las más pobres y las más vulnerables, con menos posibilidades de negociación. Estas leyes están siendo miradas desde una perspectiva sanitaria, pero no toma el problema en su integralidad.
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