Mayo 2009
genera debate
Derechos Laborales
osvaldo andrade

“Ampliar los derechos laborales requiere una lógica de acción colectiva”*

*Osvaldo Andrade, abogado y ex Ministro del Trabajo y Previsión Social

¿Cuál es el impacto que tendrá la nueva justicia laboral en el avance hacia trabajo decente en Chile?
La gran dificultad que han tenido hasta el momento los trabajadores es que hay un conjunto de derechos que la ley le reconoce, pero son difíciles de ejercer, ya que cuando se produce una controversia, se judicializan, y al no existir una justicia idónea, oportuna, eficaz, de corto plazo y con equilibrio, terminan siendo solamente formulaciones programáticas. La nueva justicia laboral es especializada y el trabajador va a contar con el respaldo de un abogado con experiencia y conocimiento de materias laborales, por lo que incuestionablemente favorece una situación de equilibrio que debiera redundar en juicios más cortos, con mejores condiciones para ambas partes, y la confianza del trabajador de que sus derechos van a ser debidamente cautelados.

Junto con eso, ¿qué falta para avanzar en nuestro país en el respeto a los derechos laborales?
En material laboral siempre hay derechos que conquistar y derechos que preservar. Yo creo que hoy el mayor déficit en materia laboral tiene que ver con el sistema de relaciones laborales y la posibilidad que tienen los trabajadores de ejercer lo que se llama “derechos colectivos”, y en consecuencia tenemos que avanzar mucho en materia de sindicalización, de diálogo social, en materia de negociación colectiva, en derecho a huelga y finalmente, la creación de una cultura de derechos laborales que entienda que trabajadores y empleadores son necesarios para el desarrollo de un país, que ambos se deben recíprocamente y en consecuencia, el diálogo entre ellos debe ser el instrumento para enfrentar los temas laborales.

¿En ese sentido adhiere a la iniciativa para ampliar la negociación colectiva?
No me atrevo a opinar de un proyecto que no conozco en su contenido. Sin embargo de los anuncios realizados por la Presidenta el 21 de mayo pasado, en que hablaba de dar titularidad al sindicato, de ampliar las materias de negociación, de afrontar el problema del efecto polizonte, de simplificar el procedimiento mismo de la negociación y de evitar los abusos del fuero, creo que son medidas que van en la dirección muy adecuada.

¿Qué limitaciones culturales para el diálogo social identifica en nuestro país?
Una que tiene que ver con la historia, con una relación que históricamente ha sido más bien confrontacional entre el mundo del trabajo y el del capital. Segundo, con un exceso de ideologismo, particularmente del mundo empresarial, que entiende que la generación de derechos colectivos pone en riesgo el principio fundamental de que al mercado hay que dejarlo ser libremente y sin ningún tipo de interferencia. Y creo que también hay un tema de oportunidad. Yo soy de los que creen que el diálogo y la negociación colectiva son siempre oportunos, y hay otros que piensan que en momentos de crisis estos asuntos debieran posponerse.

¿Qué actitud debieran tomar en este contexto trabajadores y trabajadoras?
Tienen que ejercer sus derechos: los derechos que no se ejercen no son sino expresiones románticas. Y en segundo lugar tienen que ampliar sus derechos, y para eso se requiere generar una lógica de acción más colectiva de acción sindical. Eso implica sindicalizarse más, darles mayor cobertura a los sindicatos, asumir que históricamente los derechos se han conquistado desde el colectivo y no hay ninguna razón para entender que eso ha cambiado.

En este contexto de crisis y despidos, ¿el derecho al trabajo debiera ser mejor resguardado por parte del Estado?
En Chile con el modelo que tenemos el 80% del empleo lo entregan los privados, y la tarea del Estado es generar condiciones para que ese empleo se pueda desarrollar. Yo diría que hay dos temas: cómo ampliamos la cobertura de empleo especialmente cuando hay una crisis y cómo preservamos derechos laborales para que no se precarice aún más el empleo que existe. En ambas tareas el Estado tiene mucho que hacer, pero también tiene mucho que hacer el resto, porque es una tarea de todos.

 

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