Se ha enfatizado el rendimiento económico por sobre la legitimidad de la democracia
Carlos Huneeus, abogado, director ejecutivo de la Corporación CERC
¿Cómo evalúa la instauración de los valores democráticos post dictadura en nuestro país?
- Ha sido regular, porque se ha asumido que estos valores se adquieren automáticamente o se transmiten de los demócratas a través de la socialización familiar, y se ha descuidado el impacto de valores antidemocráticos que se difundieron durante 17 años de dictadura militar.
En la educación no existe la educación cívica que había en el pasado, y además no tenemos una Constitución que nos interprete a todos, que nos identifique como país democrático. Debiera haber tolerancia, diversidad y pluralismo, menos reconocimiento del dinero. Menos clasismo. El tema de la igualdad, que se predica pero no se practica.
¿Qué rol juegan los partidos políticos en la instauración de estos valores?
- Los partidos políticos son fundamentales, pues son el canal de comunicación entre el Estado y la sociedad. Como consecuencia del discurso del régimen militar y el rol que les tocó en el desplome de la democracia en 1973, los partidos se inhibieron en resaltar en rol de la política y del desarrollo de los valores político-democráticos, concentrándose en su función para la participación en las elecciones y el reclutamiento de gente para los cargos públicos. Los partidos no ayudan a la difusión cívica como en los países desarrollados, en que hay cursos de capacitación y formación de militantes. Eso explica que la política esté tan desprestigiada.
¿Cree que la sociedad civil valora los contenidos y la sustentabilidad de la democracia?
- En general sí, porque si no hubieran esos valores, no habríamos recuperado la democracia como lo hicimos. Ahora bien, creo que nos hemos dormido en los laureles, hemos subestimado la necesidad de cuidar la democracia en forma constante y permanente. Una de las características de este país es la desconfianza interpersonal y una bajísima asociatividad, factores que limitan la democracia y favorecen el individualismo. El problema es que en esta democracia se ha enfatizado demasiado el papel del rendimiento económico por sobre su legitimidad, con un discurso y acción que no ha explicitado las debilidades que tuvo la modernización económica hecha en dictadura, y la necesidad de que el sistema económico se entienda no sólo como algo que está en beneficio de los empresarios, sino también de los trabajadores y del conjunto de la sociedad. Con un sistema político que prescinde de los jóvenes mediante un sistema de inscripción voluntaria y no automática, pero sí es obligatorio hacer el servicio militar y pagar impuestos. Cuando tenemos este tipo de discriminaciones, se está abriendo el camino a la apatía y el cinismo político. Aquí hubo una revolución de los escolares, pero se llevó todo esto a una discusión ideológica en el Congreso y no se han resuelto los problemas.
¿Cómo se revierte este proceso de individualismo?
- Creo que hay que tomar decisiones drásticas, efectivas. Me produce una enorme irritación que un señor que fue presidente del Banco Estado durante su gestión le diera un crédito al grupo Luksic de 300 millones de dólares, y que una vez que sale de esta administración, integre el directorio de su cliente. Esto es un ejemplo de una relación entre poder económico y político que tiene que cortarse ya. El segundo punto es que para estas elecciones tiene que haber inscripción automática y voto obligatorio, porque si el voto es voluntario, ¿quiénes votan? y esto lo dice la ciencia política más avanzada: votan los más educados, que son los que tienen mejor situación económica, por lo tanto favorece a los ricos. En un país con enormes diferencias económicas, el voto voluntario es un camino opuesto a disminuir la desigualdad. Finalmente, hay que eliminar el sistema binominal, que tiene un efecto devastador en el sistema político.
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