... sobre Control Social

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gonzalo delamaza"Tener mecanismos regulares de control social significa transparencia, información y acceso garantizado"
Gonzalo Delamaza*

- ¿Cuáles son las principales dificultades al desarrollar control social?
- Nuestra tradición es más bien que el control se ejerce en elecciones. Para introducir mecanismos regulares de contraloría social -lo que significa transparencia, información y acceso garantizado-, existe poca experiencia, poca normativa y poca costumbre. Tampoco la actitud ciudadana es especialmente contralora. La idea de que el bien público está encarnado en una figura superior y no en los ciudadanos, está instalada en nuestra cultura. La dimensión delegativa de la democracia está muy presente, pero no una dimensión de hacernos cargo.

- Cuál es su diagnóstico, ¿la gente participa en algunos procesos, aunque sea a nivel local?
- Nosotros no compartimos el diagnóstico de que la gente no quiera participar, porque si bien hay sectores amplios que no se involucran en los temas de gestión pública, hay una enorme cantidad y variedad de experiencias locales donde convergen el sector público con la sociedad civil, donde sí se están haciendo experiencias participativas y apertura de la gestión. Lo que pasa es que no responden a un modelo, a una política y tampoco son muy visibles. Tienen más desarrollo en los planos de planificación y gestión, que por la vía del control. Y eso sucede porque cuando hay una ciudadanía muy crítica, se entiende como confrontación, que también es una modalidad, una práctica más tradicional que sí tenemos. Pero esta idea de incorporar el control como permanente, a las autoridades no les gusta, no sienten que tengan que practicarlo, y la ciudadanía tampoco.

- ¿Cómo podría legitimarse, qué mecanismos legales son necesarios?
- No sé si se necesitan tantos cambios legales, sino en la práctica institucional, en la política. Mi impresión es que en todos los niveles hay autoridades y funcionarios que están dispuestos a trabajar en fondos participativos, pero no tienen ningún instrumento para hacerlo. Están dispuestos a avanzar, siempre que vieran que les puede dar resultados y no simplemente generar expectativas que no van a poder cumplir. Entonces, generar instrumentos de contraloría social significa recursos, programas y también criterios de evaluación, para que los proyectos que no incorporen la participación de la ciudadanía, no tengan prioridad.  
Por otro lado, si la ciudadanía tuviera acceso a la comunicación pública de forma más regular, quizás se daría solo, porque hoy, cuando los medios de comunicación ejercen una función contralora, inmediatamente se producen cambios. Pero los medios están ligados a grandes intereses económicos, y tenemos una enorme concentración de las voces, con un efecto muy negativo. Hay una parte de la experiencia social que no está presente en los medios.

- ¿Y cómo ve la importancia de avanzar en control social, en términos de la calidad de la democracia?
- Chile tiene una estabilidad política que genera una situación un poco engañosa: no hay un conflicto abierto, no hay una desestabilización del sistema, pero los datos de desapego de la democracia son fuertes. En la gestión del día a día, nos jugamos la posibilidad de enriquecer las políticas públicas. Involucrar la contribución de los individuos, las organizaciones, las empresas en la gestión, es una oportunidad perdida, y mientras no suceda, simplemente se seguirá reproduciendo el paternalismo estatal, el esperar un poco sentados, porque para sentirme parte tengo que saber que mi opinión vale. Y eso significaría una democracia más viva, no algo opuesto como muchas veces se discute.

*Gonzalo Delamaza, Sociólogo y director del Programa Ciudadanía y Gestión Pública

 
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