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  Entrevista a Nibaldo Mosciatti

El periodismo debiera ser un instrumento de la ciudadanía para enfrentarse de manera civilizada con el poder

Nibaldo Mosciatti

Nibaldo Mosciatti,
Jefe de Prensa Radio Bío Bío.

En general ¿Qué percepción tienes de nuestra actual democracia?
La nuestra es una democracia que tiene poca participación, porque ésta fue desactivada por las cúpulas políticas inmediatamente después del plebiscito del ‘88. Por lo tanto, sigue siendo una democracia muy de elite, muy cupular. Pero tengo la sensación de que Chile ha sido siempre así, con una elite -independientemente de sus diferencias políticas-, muy endogámica, que se reproduce… muy ‘incestuosa’. Y eso se ve hoy, como siempre. Me molesta una democracia protegida, no por Pinochet y sus secuaces, sino también por demócratas, porque es súper cómodo tener una democracia protegida cuando te protege a ti.

¿Crees que hay aspectos pendientes para una mayor participación, como el sistema binominal, por ejemplo?
Todo eso ayuda, pero hay un tema de fondo, que es la voluntad. Porque incluso hoy, el binominal no lo quiere cambiar gente de la Concertación porque saca cálculos mezquinos, y es el resultado de un consenso finalmente, donde se quiere que haya una democracia muy piramidal. ¿Qué tipo de representatividad social hay en el Parlamento hoy en día? Si miras a los parlamentarios, son todos ABC1, salvo excepciones. Entonces es una democracia que está muy ‘al debe’ con su representatividad, y ahí podemos hablar del sistema binominal; del centralismo que hay en este país, que a las regiones les tienen cortadas las alas, donde los intendentes no son elegidos, lo que es absurdo. Pero eso también tiene que ver con que hay una elite en Chile que desde siempre ha gobernado y a la que todos estos mecanismos le sirven para seguir manteniendo las cosas más o menos igual. Y lo que me preocupa es que finalmente está incorporado el abuso, a lo que hay una especie de tolerancia, porque todos calculan que en algún momento podrán abusar de alguien.

¿Qué responsabilidad le cabe al periodismo en este contexto?
Tenemos un sistema de medios super oficialista, muy reverencial hacia todo tipo de autoridad, y cuesta romper con eso. La desaparición de los medios opositores a Pinochet al comienzo, fue simbólicamente la prueba de lo que venía, donde no se iba a permitir una gran diversidad, o voces muy disidentes. Yo creo que los medios tienen un rol absolutamente subordinado al de la ciudadanía. La libertad de expresión no se mide por la capacidad que uno tenga de decir lo que quiera al micrófono, sino por la capacidad que tenga la ciudadanía de expresarse a través de los medios. Pero los medios no son vehículos de expresión de la ciudadanía, porque hay concentración, un centralismo feroz, entonces reproducen lo que pasa a nivel político o social, donde hay un grupito que tiene la autorización y el poder para hablar. Y es un país tan autoritario, que los medios le dan mucha voz a quien tiene un cargo, y muy poca a la gente.

¿Qué opinas del llamado periodismo ciudadano?
El periodismo es de los medios y no sólo pretende recoger, sino también orientar, seleccionar, porque internet -por ejemplo-, está lleno de cosas falsas. Yo creo en el periodismo, me da lo mismo que le pongan de apellido ciudadano. El periodismo es la interpelación a las autoridades, es hacerse las preguntas que la gente se hace y tratar de contestarlas. Es básicamente, un ejercicio de anti-poder. Debiera ser un instrumento a través del cual la ciudadanía se expresa para enfrentarse de manera civilizada con el poder.

¿Cómo ves la posibilidad de que la ciudadanía avance hacia una mayor protección de sus derechos?
La gente patalea cuando “le pisan el callo”, pero no cuando le sucede al que está al lado. Hay una falta de solidaridad, un individualismo exacerbado que hace que los derechos terminen en tus derechos, y eso sucede porque no hubo promoción de los valores democráticos, porque la transición fue acordada con la gente de la dictadura. No se quiso profundizar en lo que significaba vivir en una democracia, no nos dijeron, no lo sabemos, no se jugaron por eso. Vivimos la formalidad de la democracia, la cáscara, por lo tanto, ésta es una democracia vaciada de su contenido, de sus valores.

¿Cómo debiera ser para ti una democracia?

Con menos poder de quienes ya tienen el poder. La democracia es repartición de poder, y hoy tenemos una sociedad civil con muy poco poder, donde da lo mismo organizarse como junta de vecinos, donde si el alcalde y los concejales, pagados o no por las empresas inmobiliarias que quieren cambiar el plan regulador, lo hacen y se acabó la discusión. Y después, las posibilidades que tienes como ciudadano de exigirle a la autoridad que te responda a tus preguntas, a tus cuestionamientos, son muy pocas. La democracia debiera significar realzar el valor de las personas, y tratar de igualarlo. Y siento que en Chile, es evidente que el valor de las personas es muy disímil. Hay gran concentración de riquezas, derechos y poder en muy pocos, en relación a la gran mayoría.

¿Qué hitos destacarías este año en el aspecto ciudadano?
El gran tema hoy, es qué hacer con tanta riqueza. Y ha surgido a través de la movilización en el sector del cobre, pero la gran pregunta -que el Gobierno no va a querer responder-, es que, si nuestra aspiración es seguir creciendo, ser más ricos, ¿cómo se va a distribuir eso? Yo tengo la sensación de que el modelo de desarrollo tiende naturalmente a la concentración. Y ahí hay una especie de contradicción de la cual es difícil zafarse. Porque cuando los empresarios dicen que no importa que haya monopolios en Chile porque ellos compiten en el mundo globalizado, puede que a ellos les vaya muy bien pero ¿qué pasa con el resto? Tengo la sensación de que la precariedad con que está viviendo la gente es muy grande. Y eso hace que la gente esté atemorizada, que ande pendiente de no caer en la cesantía o en Dicom, y eso hace que sea más dócil y no proteste. Entonces, es una democracia protegida por muchas cosas, pero también porque la gente está super a la defensiva. Nadie se desordena, porque el castigo de desordenarte acá es tan grande, que garantiza tener a la gente domesticada y controlada.

¿Qué tema debiera abordarse en 2008 en cuanto a ciudadanía y democracia?
Yo sueño –pero es inviable- con que se terminen estos monopolios de los partidos políticos para ser ellos los que representan a la gente. Uno, porque ya representan a muy pocos; y dos, porque están tan mirando hacia dentro y conversando entre cuatro paredes, que ya no escuchan lo que hay afuera. Estoy seguro de que los políticos no tienen idea lo que le pasa a la gente, no saben, no conocen el país. Hay una crisis de representación, pero también de habla, de escucha de lo que el país dice.

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