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  Entrevista a Juan Carlos Gómez

“Debemos actuar responsablemente y participar, asumir pequeñas tareas ciudadanas”

Juan Carlos Gomez

Juan Carlos Gómez
*Historiador y académico de Universidad Arcis.

¿Cómo se relaciona la forma en que el poder se ejerce en Latinoamérica, con nuestra identidad?
En América Latina, a partir del siglo 19 en adelante, con la constitución de los diferentes Estados tras el proceso de emancipación, se generan estructuras de poder que -de una u otra manera- niegan la existencia de la ciudadanía. Desde México hasta los países del Cono Sur, como también del Caribe, el abuso de poder fue total y completo, y se manifestaba en gobiernos oligárquicos, en dictaduras, en variadas formas de Gobierno democráticos. Hoy existen democracias, pero que por tener participación política popular no se libran de ejercer el poder de manera poco democrática.

Usted dice que hoy el ciudadano está en crisis porque confía más en las fuerzas del mercado que de la política. ¿Cómo sus acciones pueden ganar fuerza política en un contexto de libre mercado?
En este momento, lo único que puede generar un equilibrio del poder es que los trabajadores y consumidores tengan reconocimiento de su propio poder. Pero sólo se reconoce el poder del empresariado, porque otorga el trabajo. Y la política ha perdido la capacidad de resolver los problemas de la gente. El ciudadano no sabe si recurrir al partido político o al Estado, no hay canales para recibir sus demandas. Hace poco hemos visto acciones ciudadanas que están obligando a tomar decisiones a las autoridades… pero eso debiera ser una política pública. Tenemos un Estado que no interviene en la solución de los problemas de la sociedad, pero sí en la solución de los problemas del mercado. Los gobiernos de la Concertación han estado gobernando más el mercado que a los ciudadanos.

¿Y cómo sería un Gobierno ciudadano?
Un Gobierno que haga políticas públicas dirigidas a las personas, y no a la protección del mercado. Es decir, todas las medidas que toma el Ministerio de Hacienda son para proteger los índices macroeconómicos, pero cuidando de no aumentar el gasto social para no aumentar el índice de riesgo-país. Entonces, es un Gobierno que está mirando la problemática, pero no la resuelve.

¿Cómo evalúa el respeto de los derechos sociales en Chile y Latinoamérica?
Yo diría que los derechos económicos sociales y culturales, en Chile no tienen vigencia, porque no existen, fueron transformados. A partir de la instalación del neoliberalismo, los derechos desaparecieron y se transformaron en servicios: la educación es un servicio, la salud también y la vivienda. Se transan en el mercado. No tienes derechos económicos, sino oportunidades a participar un mercado de vivienda, educación y salud. Pero no se está resguardando ese derecho.  El único derecho que hoy tiene protección es el de consumir, porque el Estado ha generado mecanismos y protecciones. Hay una fragmentación, o como dijo Tomás Moulian hace diez años, el “ciudadano credit card”, que vive en torno al consumo y que hoy además es usuario, es decir reclama sus derechos a partir de su actividad principal, que es el consumo. Y por lo tanto, se organiza en grupos de consumidores para defender sus derechos, así como antes se formaban juntas de vecinos para mejorar su calidad de vida.

En este contexto, ¿ve posible la profundización de un sistema democrático?
La gente siempre ha culpado a la democracia de no haber resuelto sus problemas…y por lo tanto ha ido abandonando la actividad política, pero nunca hay una crítica al capitalismo. Porque quien crea la injusticia, las desigualdades, la explotación, la marginalidad, no es la democracia, que es un sistema político que busca la igualdad de los individuos, es el capitalismo que sólo puede existir en la desigualdad. Por lo tanto, la única forma de hacer más justa y democrática esta sociedad, es ponerle límites no a la democracia, sino al capitalismo. Después de la dictadura, no hemos tenido la capacidad ciudadana de construir un contrapoder capaz de poner límites al abuso de poder del capital.

¿Y cómo se puede lograr eso? ¿Cuál es nuestra responsabilidad?
Primero, reconocer que el capitalismo es el problema. Segundo, organizarnos y tercero, cambiar nuestra forma individualista de actuar, trabajar colectivamente y reconocer que nuestra biografía no se hace en función de competir con otros, sino que se hace responsablemente y participando en algo tan simple, como no aumentar el volumen de basura…pequeñas tareas ciudadanas. Hoy existe la crisis de la responsabilidad ciudadana. Todo el mundo rehúye las responsabilidades cívicas y colectivas, no se quiere comprometer en nada. Eso conspira frente a cualquier solución, y contra la posibilidad de crear una democracia mucho más activa, participativa, mucho más dinámica. Nosotros somos responsables de que exista una democracia elitista y de los políticos que tenemos, porque todos nos quejamos de los políticos que hay, pero nadie quiere ocupar ese lugar.

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