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  Entrevista a Martín Pascual

“La nueva ciudadanía se construye cruzando los distintos tipos de reivindicaciones”

Martin Pascual

Martín Pascual
*Cientista politico y Director del Área Laboral del CENDA .

¿Qué formas adquiere el abuso de poder en el ámbito económico?
En el ámbito económico hay muchas formas en que se da el abuso de poder. Están las que afectan al ciudadano cotidianamente por cobros excesivos, por la no transparencia en los contratos y la forma cómo empresas te van envolviendo y te conviertes en un ciudadano indefenso y sin capacidad de enfrentarte a las corporaciones.
Pero hay otros ámbitos del abuso de poder, como es el cruce entre el poder económico y el poder político. Cuando se analizan los niveles de corrupción en Chile, no se ven mafias del narcotráfico cruzadas con ministros, pero te encuentras con que alcaldes son dueños de inmobiliarias y ministros encabezan un directorio al dejar su cargo público. Hay un cruce muy peligroso que debiera ser absolutamente regulado, porque es una situación tremendamente abusiva. Desde el punto de vista de la ética pública, no debiera ocurrir. Finalmente uno no sabe si esta puerta giratoria de la actividad empresarial está influyendo en las decisiones políticas de este país.

¿Y en el ámbito de la empresa?
En el plano de las empresas existe una absoluta desigualdad entre las capacidades negociadoras de las organizaciones de los trabajadores y los empresarios, lo que viene de las normas y leyes de la dictadura. Hoy existen múltiples sindicatos y grupos negociadores, a los cuales comúnmente recurren los empresarios para debilitar los sindicatos, porque para negociar un convenio basta que se organicen ocho trabajadores; entonces los propios empresarios promueven esos grupos de trabajadores, les imponen convenios y después ellos se ven impedidos de negociar a través del sindicato. Es una práctica generalizada en supermercados, retail y otros sectores. Ahí hay un evidente desequilibrio de poder, que la normativa existente permite. Y otra forma de abuso de poder es cómo el poder económico, que “pone la música”, determina qué contenidos pueden ir en los programas de televisión.

¿Qué rol debe cumplir el Estado?
Lo que hay que hacer es una gran reforma laboral, que hoy está puesta en discusión. Pero ante el sólo anuncio planteado por el Ministro del Trabajo, de que hay que reformar el sistema de negociación colectiva y prohibir el reemplazo en la huelga, se desata una campaña para decir que está loco, que está en conflicto con el Ministro de Hacienda, que está "fuera de órbita", y los empresarios hablan de la falta de gobernabilidad en el país. Ese tremendo poder económico se manifiesta en que, en definitiva, se ignora la opinión ciudadana.

¿Y cómo se relaciona el abuso de poder al salario “poco ético”?
En que se ha impuesto una forma de relación con los trabajadores en que no se fijan estándares mínimos. Por ejemplo, en la industria del retail pueden pagarte 5 mil pesos semanales y el resto es comisión. Entonces, los empresarios tienen absoluta libertad para fijar o “negociar” -pero en la base de una relación inequitativa- las formas del salario. Se están imponiendo formas de salario que te obligan a auto-explotarte. Hay una trasgresión absoluta de la ley, pero con el consentimiento de los trabajadores, por el hecho de que para poder alcanzar un ingreso mínimo aceptable, tienes que trabajar largas jornadas, domingos y festivos. Y eso, a la larga, significa someter a la gente a un abuso. Un salario justo, definido internacionalmente, es en el cual tengas acceso equitativo en la riqueza que contribuyes a crear. Pero en Chile pese a que la productividad del trabajo ha crecido permanentemente, los salarios van por debajo.

¿Cómo se puede equilibrar estas relaciones de poder, y cuál es la función de la ciudadanía en eso?
Lo que corresponde, efectivamente, es exigir que el Estado vuelva a tomar su rol regulador que tenía y hoy no desempeña, pero a su vez interventor, porque si no tiene cómo intervenir está complicado, y un ejemplo es el Transantiago. A las empresas que tienen tantas utilidades, en el cálculo económico, les conviene seguir trasgrediendo la ley. Entonces, la ciudadanía tiene que exigir y movilizarse para que el Estado recupere su rol regulador y asuma efectivamente los mandatos que la ciudadanía le encomienda, o la opinión mayoritaria que existe en el país.

Ha habido muchos movimientos sociales este año… ¿Cómo se expresa hoy el ciudadano?
Esos son movimientos ciudadanos absolutamente legítimos, y que el siglo pasado eran el elemento determinante, porque desde el trabajo resolvías tu protección social, tu vivienda, etc. Eso ha cambiado. El mundo de hoy exige fundir la organización de los trabajadores con el resto de las organizaciones del mundo civil. Hoy el ciudadano se tiene que representar en sus distintos roles: de trabajador, de consumidor, de usuario de distintos servicios. En ese sentido, se requiere construir una ciudadanía de otro tipo, donde uno realmente pueda jugar este rol en los distintos planos, y equilibrarlos efectivamente. Hay que partir exigiendo que, donde estás la mayor parte del día y efectivamente construyes el sustento de tu vida, que es tu trabajo, tengas un derecho adquirido y lo puedas ejercer… y a partir de ahí, fundirlo con todos los otros derechos, del poblador, el consumidor, el usuario. El trabajo sigue siendo el más importante, pero no es el único… la nueva ciudadanía se construye cruzando los distintos tipos de reivindicaciones y no sólo en torno al tema salarial o de ingresos.

 

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