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  Entrevista a José Bengoa

La discriminación es la forma patológica de la distinción social

José Bengoa

José Bengoa
*Licenciado en Filosofía y Académico de la Escuela de Antropología de Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Sus principales campos de estudio han sido la Historia y Antropología de los indígenas y campesinos chilenos y latinoamericanos.

¿Cómo se va dando la discriminación arbitraria en la historia de Chile, especialmente bajo la forma de menosprecio al indígena?

La historia de la discriminación en Chile es extremadamente larga, y tiene que ver con las relaciones de conquista y colonización. Ahí se establecen ideas que van a permanecer a lo largo de toda nuestra historia, como la superioridad e inferioridad. De hecho, se instauró el sistema de castas, que significaba que había peninsulares, criollos, mestizos, negros, indios, un conjunto de categorías que tenían derechos y deberes. Por ejemplo, los indios no tenían derecho al comercio, lo que por una parte era una forma de protegerlos para que no les quitaran las tierras; y por otra parte, una forma de establecer su “minoría de edad”. Esa forma de discriminación tan antigua en Chile y América Latina, contra las personas de color, los indígenas, fue tomando diversos ribetes a lo largo de nuestra historia.

¿Cuáles serían esos cambios en las formas de discriminación?

El siglo 19 influyeron mucho las ideas evolucionistas, que decían que había razas más evolucionadas que otras, por lo que se empezó a ver estas diferencias, como diferencias de evolución. Así se formó la vida cotidiana en Chile y las relaciones interpersonales, en base a estos depósitos culturales tan antiguos, y eso cuesta mucho cambiarlo. Hoy es fácil escuchar que una persona insulta llamando indio, o dice “se le salió el indio”, refiriéndose a algo primitivo, salvaje, bárbaro. Son distintas formas presentes en el lenguaje y la vida cotidiana que muestran que efectivamente hay formas de discriminación de tipo étnico, por piel, por raza.

¿En qué momento se logró conciencia de la necesidad de integrar a estos grupos?

La idea de que existían razas distintas culminó de manera brutal en la Segunda Guerra Mundial, con el Holocausto. Y con todos los procesos de colonialismo y de descolonización que hubo después de la guerra, en África, fundamentalmente. Chile en los años 60 fue uno de los firmantes de la Convención Internacional de Eliminación de todas formas de Discriminación Racial, uno de los primeros tratados que hizo Naciones Unidas en el tema. Entonces, Chile tenía conciencia de que había que buscar formas de eliminar cualquier signo de racismo. Sin  embargo, para nuestro país era fácil, porque la población de origen africano era muy pequeña o no existía, y por lo tanto, muchas veces se pensó que el racismo es solamente hacia las poblaciones negras. Pero se mantenía el racismo y la discriminación étnica con las poblaciones indígenas y en general, con la población popular chilena, porque si bien es cierto que no hay muchas formas de racismo abierto, sí existen muchas formas de racismo encubierto, en torno a la población normal: la gente se fija en la piel, se fija en el pelo, en la “pinta”, y eso tiene una importancia enorme a la hora de buscar trabajo, en las amistades, en la vida cotidiana.

¿Cómo afecta nuestra identidad? Ya que es una especie de “auto-racismo”…
Todas las sociedades tienen en su interior fórmulas de distinción. La gente –quizás eso está en la naturaleza humana- trata de distinguirse de los otros, por ejemplo, el efecto de la moda, con la ropa y el peinado. Pero existen formas normales, y otras patológicas. Ahí está el problema. Yo diría que la discriminación es la forma patológica de la distinción social. Y eso hay que atacarlo, y en Chile existe un marco legal muy claro respecto de cualquier forma abierta de discriminación, que está sancionada, porque es signatario de tratados contra la discriminación, pero además en la Ley Indígena hay un artículo muy claro contra cualquier forma de discriminación. Por lo tanto, las formas abiertas de discriminación deben ser condenadas en forma plena, y también en el lenguaje, porque es el que prepara otras formas de discriminación.

¿Cómo se puede superar la estigmatización?

Lo que uno percibe en las investigaciones, tanto en Chile como en otras partes del mundo, es que efectivamente el barrio, la localidad, el pueblo, son los espacios más amables que los seres humanos tenemos. Nosotros vivimos en la globalidad, pero no podemos convivir en ella porque no existe, es virtual, es Internet. Donde nos encontramos con las personas es en la vida cotidiana y por lo tanto, ése ha sido el tema de nuestras investigaciones: cómo fortalecer nuestros niveles locales de mayor amabilidad y de calidad de vida. Chile es un país extremadamente diverso, y por lo tanto siempre ha habido una lucha entre esa diversidad y una homogeneidad en la cultura chilena, lo que se ha reforzado enormemente con la televisión. Hoy está prácticamente todo el país mirando el mismo programa de televisión en la mañana, donde se plantea una misma manera de ver, de sentir, que supuestamente tenemos todos los chilenos, lo cual no es verdad. En todas partes del mundo, la televisión es terriblemente homogenizante en términos culturales, y le cuesta mucho establecer mostrar otras realidades.

¿Cree que debiera existir “discriminación positiva” hacia grupos vulnerables?

Eso ya existe en Chile. En Chile todo tiene que hacerse con leyes. Existen becas indígenas, que es acción positiva. Programas de desarrollo para comunidades indígenas, por ejemplo, el Fondart tiene una línea de apoyo a culturas indígenas, podría tener un apoyo a campesinos, o a grupos gay. Hay acción afirmativa hacia el mundo indígena hace bastantes años, sin necesidad de una ley. El tema central es el reconocimiento. Si una persona reconoce a la otra en lo que es, ahí está la clave del asunto. Si hay la posibilidad de sentarse en una mesa a discutir las cosas en igualdad de condiciones. Si no la hay, como ha sido prácticamente en toda nuestra historia, si no hay esa capacidad del Estado y la sociedad chilena de reconocer en el otro un sujeto con tanta claridad y derechos como uno; cualquier ley no sirve para nada.

¿Qué rasgos de nuestra cultura dificultarían una convivencia tolerante?

Chile surge en un proceso de mestizaje muy amplio, generalizado, sobretodo en la zona central, donde las diferencias son más de clase social que de tipo étnico o racial. Las formas de discriminación fueron siempre muy soterradas, escondidas. Eran relacionadas más bien a la pobreza, al tipo de trabajo, a que unos eran campesinos y otros patrones; más que relacionadas como en otros países de América Latina, a cuestiones de diferencia racial. Esa es una realidad, y caracterizó de cierta manera a la cultura del país. Eso hace que todos los temas de discriminación racial y étnica aparezcan como escondidos.

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