Jueves 17/05/2012

En el lenguaje siempre está en juego la construcción de la identidad

Jorge Mpodozis, Doctor en Biología, Director docente y profesor del Postitulo en Biología del Conocer y de la Comunicación humana de la Universidad de Chile.

Conversamos sobre lenguaje y discriminación para conocer cómo se enfoca esta relación desde la perspectiva de la biología del conocer. En su aproximación, sitúa al lenguaje en un rol central para la constitución de la identidad y la convivencia de los seres humanos.

Desde el punto de vista de la Biología del Conocer, ¿cuál es la relación entre el lenguaje y la convivencia humana?

El lenguaje es un aspecto central de la convivencia. No es que la convivencia sea un fin y el lenguaje un medio. El lenguaje es convivencia. Lo que los seres humanos hacen en su convivencia es lenguaje. No tiene que ver con las palabras o con las cuestiones declaradas. Los actos humanos, tienen sentido en el leguaje, ya sea que uno lo diga o que simplemente ocurran. La conversación es una trenza de acciones mutuas.

Entonces, en el uso cotidiano de conceptos como “flayte” o “mapuchito”, ¿qué estamos haciendo?

Bueno uno desvaloriza al otro de distintas maneras y puede sonar hasta divertido. Tiene que ver con reconocerse distinto y afirmarse en la diferencia respecto a otros, así es la discriminación. Si yo te propongo un estereotipo cualquiera calificando a otro, te estoy diciendo varias cosas:  yo no soy eso, no se aplica a mi ni a ti porque yo te lo estoy diciendo, entonces nosotros somos “pulentos” respecto de ese otro. Siempre es así, degradar a unos, admirar a otros y legitimarse en un contexto, es parte de la vida. Así ocurre y no es ni bueno ni malo en un sentido absoluto. Porque lo que para uno es malo, el otro lo encuentra bueno. Depende de que lado esté uno y qué es lo que quiere hacer.

¿Si el lenguaje cambia entonces la convivencia también cambiaría?

El lenguaje tiene tantos matices, tantos infinitos modos de configurarse como la vida humana. ¿Qué vamos a hacer?, vamos a hacer una inquisición del diccionario, vamos a prohibir todas las palabras que insulten. Las palabras, las emociones que reflejan, ¿las vamos a prohibir?

Entonces, ¿la discriminación es inherente al existir humano?

Yo creo que si, la vida humana se compone de luces y sombras, de ángeles y demonios, buenos y malos, es una jaula como un enjambre. Lo más malo es prohibir, eso hace mucho daño, prohibir es mucho peor, prohibir es entrar altiro en el mundo de la discriminación.

¿Qué es lo que se puede hacer entonces, para mejorar en convivencia social?

Yo creo que lo único que se puede hacer es ayudarle a la gente a darse cuenta que lo que hace tiene consecuencias. Que si va a ofender a alguien al menos piense si lo quiere hacer o no, si vale la pena, a pensar en  si yo estuviera frente a esta persona ¿me gustaría recibir una ofensa?, eso es lo que uno podría hacer. Si estamos en este juego del lenguaje cotidianamente, ya tener conciencia es ya relevante. Puede ser hasta un juego entre pares ofenderse y si se mantiene en ese plano puede ser hasta divertido, si yo tengo la certeza que tú no vas a actuar en otras dimensiones de una manera que sea negativa para mi identidad, podemos jugar todo lo que se quiera y nadie sale lastimado, porque se hace sobre la base de un acuerdo de confianza.

Pero cotidianamente esto se hace sin un consenso previo como el que describes.

Muchas veces no, por eso es mejor que la gente sepa lo que está haciendo cuando ofende a otra persona, para que no lamente después las consecuencias. La vida es bastante así, los seres humanos son tribales. Ya ves el Colo con la Chile, ¿qué necesidad hay de ser del Colo o de la Chile, si no es el reconocimiento tribal? Hay una necesidad de construir la identidad en torno a esto. Eso es lo que siempre está en juego, la construcción y la estabilización de la identidad. Y el lenguaje es el espacio donde la identidad se construye.

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